Conversando con un viejo amigo, el cual tiene cerca de 35 años en el evangelio (al menos 30 años profesando la denominación bautista) hablamos de distintos temas, pero en un momento de la conversación me dio inquietud su manera de abordarme, que me imagine el tema que iba a tratar a continuación, entonces decidí apelar a su “orgullo denominacional” y preguntarle: ¿Hno. Ud. conoce la Confesión Bautista de fe de Londres publicada en 1689? Su respuesta fue como me esperaba: “no, no la conozco”.
Entiendo que él congrega en una iglesia bautista de corte fundamentalista, donde el único énfasis es ser un ganador de almas. Y si hay algo que caracteriza a estos hermanos, es su creencia de no usar confesiones de fe, alegando: “nuestra confesión de fe es solo la biblia”
Nosotros quienes defendemos el uso de las confesiones de fe, somos considerados anacrónicos, cuando tratamos de convencer a alguien del uso y legitimidad de las confesiones, se nos censura y evita. Se nos acusa de tradicionalistas humanistas y que seguimos opiniones de hombres. Pero haciendo un análisis objetivo, nada de esto se encuentra más lejos de la realidad como estas opiniones y actitudes.

