Conversando esta semana con una buena amiga de la infancia, me comentaba lo que hacía en la actualidad, pero que le faltaba algo para ser realmente feliz. Le pregunte ¿qué era eso que le faltaba? Ella me dijo: “Casarme”. Yo le dije que ya tenía una razón para no casarse, o por lo menos por ahora, porque has creído una de las mentiras que el sistema de este mundo le vende a las personas. Y sería dañino que se casa en esas condiciones.
Nosotros como cristianos y como predicadores de la biblia, debemos enseñar todo el consejo de Dios, y en las escrituras encontramos regulaciones, mandatos y exhortaciones en cuanto al tema de del cortejo (o noviazgo), y matrimonio.
Lo que haremos será responder la siguiente pregunta: ¿Necesito casarme para ser feliz?
