Un análisis crítico de la predicación contemporánea
Albert N. Martin © Copyright
Vamos a considerar juntos este asunto, ¿Qué es lo que está fallando en la predicación, en los términos del hombre que predica? Estableceré primero un principio tomado de las Escrituras y luego lo aplicaré en varias áreas específicas. El principio es éste: A menos que degrademos la predicación al mero arte de la elocuencia, nunca debemos olvidar que el terreno en donde la predicación poderosa crece, es la propia vida del predicador. Eso es lo que hace diferente la predicación, de cualquier otro arte de la comunicación. Una actriz muy reconocida puede ser famosa por su vida moral escandalosa. Ella podría vivir como una ramera común. Y aún así, ella puede entrar al teatro cada miércoles por la noche a las 20:00 hrs., y actuar en el papel de Juana de Arco en una manera tal, que llevara a toda a la audiencia hasta las lágrimas. La manera en que ella vive puede no tener una relación directa con el ejercicio de su arte profesional. Un actor, igualmente libertino en su vida personal, puede caminar sobre el mismo escenario y actuar el papel de Martín Lutero en una manera tal, que escalofríos recorrieran nuestra espina dorsal y saliéramos determinados a ser mejores hombres y mejores predicadores. Sin embargo, otra vez, puede no haber una relación directa entre como vivió el actor antes de subir al escenario, y su actuación subsecuente.
