Parecerá repetitivo para algunos el tema que quiero exponer en esta ocasión, pero los comentarios que sigo escuchando en muchas partes con respecto a la Reforma y a lo que pretendemos los que estamos impulsando la Reforma en las iglesias, me ha hecho pensar que es necesario seguir aclarando cuál es nuestro interés. La reforma no se adhiere a principios que algún hombre solitario en la historia quiso abrazar, sino a principios que por siglos, los verdaderos cristianos han defendido, en atención al llamado apostólico de Judas 3.
